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Summary: Todos alabamos algo. La pregunta no es si alabamos, sino a quién estamos alabando. El salmo 146 nos invita a examinar nuestro corazón y responder: ¿está mi alma verdaderamente llena de alabanza al Señor?

Todos alabamos algo. La pregunta no es si alabamos, sino a quién estamos alabando.

El salmo 146 nos invita a examinar nuestro corazón y responder: ¿está mi alma verdaderamente llena de alabanza al Señor?

Este salmo pertenece a los “Hallel”, una colección de salmos de alabanza. Comienza y termina con la frase: “Aleluya”, que significa “Alabad a Yahweh”.

Es un llamado a dirigir nuestra alabanza a Dios, no por emoción pasajera, sino por convicción profunda.

Hoy veremos tres características de un alma llena de alabanza, para que podamos adorar a Dios con el corazón, la mente y la vida entera.

I. UN ALMA LLENA DE ALABANZA DECIDE ALABAR A DIOS (vv. 1–2)

“Alaba, alma mía, a Jehová… mientras viva… mientras exista… alabaré.”

A. Es una decisión personal

A. Es una alabanza consciente

“Alaba, alma mía”.

El salmista se habla a sí mismo, recordándose el deber de alabar.

• El salmista no dice: “Espero sentir ganas de alabar”, sino:

“Yo alabaré a Jehová”.

• La alabanza es una decisión diaria, incluso cuando las circunstancias no ayudan.

B. Es una decisión continua

• “Mientras viva… mientras me halle en este mundo.”

• La alabanza no debe ser un evento, debe ser un estilo de vida.

• Es una alabanza constante

• “Mientras viva… mientras exista”.

• La alabanza no depende del día, del ánimo ni de las circunstancias.

• No solo alabamos en la iglesia, sino en el hogar, en el trabajo, en la prueba.

C. Es una decisión desde el alma

• No solo de labios, sino desde lo más profundo.

• Un alma llena de alabanza no es superficial; entiende quién es Dios y responde con gratitud.

Es una alabanza personal

• No dice “que otros alaben”, sino “yo alabaré”.

• Cada cristiano debe tener voz propia delante de Dios.

Ilustración:

Como un instrumento afinado responde al más leve toque, así un alma en comunión con Dios responde con alabanza aun ante lo pequeño.

II. UN ALMA LLENA DE ALABANZA CONFÍA SOLO EN DIOS (vv. 3–4)

“No confiéis en los príncipes… pues su aliento sale y vuelven a la tierra.”

Porque el hombre es limitado

No deposita su fe en el hombre

• Los “príncipes” representan poder, economía, diplomacia, estructuras humanas.

• No confiamos en autoridades humanas o en sistemas.

• Las personas pueden fallar, cambiar, decepcionar; Dios nunca.

B. Porque los recursos humanos son temporales

Reconoce la fragilidad humana

• El hombre muere, su aliento se va, y todo termina.

• El versículo describe la fragilidad del ser humano.

• Nada en esta vida es completamente seguro: salud, dinero, posiciones, influencias.

C. Porque confiar en Dios trae estabilidad

No depende de sistemas temporales

• Cuando la confianza está mal puesta, la alabanza se apaga.

• Cuando la fe se centra en Dios, la alabanza fluye con libertad.

• La alabanza fluye cuando la confianza está bien colocada.

• La fe en Dios nos libra de la ansiedad del mañana.

Ilustración:

Es como poner toda la esperanza en una cuerda vieja: cuando se rompe, cae todo. Pero quien confía en Dios se sostiene en una roca firme.

III. UN ALMA LLENA DE ALABANZA RECONOCE LAS OBRAS DEL SEÑOR (vv. 5–10)

“Bienaventurado aquel… cuyo auxilio es el Dios de Jacob.”

Los versículos 5–10 son un desfile de las obras maravillosas de Dios.

A. Dios es nuestro Ayudador (v. 5–6)

Porque Dios es el verdadero sostén

• Bienaventurado el que tiene al Dios de Jacob por ayuda.

• Él es el Creador que gobierna y jamás falla.

• Creador de cielo y tierra, y a la vez Dios cercano.

• No solo hizo el universo, sino que “guarda verdad para siempre”.

No deposita su fe en el hombre

• Los “príncipes” representan poder, economía, diplomacia, estructuras humanas.

B. Dios hace justicia y cuida de nosotros (vv. 7–9)

El salmo menciona siete acciones específicas:

1. Hace justicia a los oprimidos.

2. Da pan a los hambrientos.

3. Liberta a los cautivos.

4. Abre los ojos a los ciegos.

5. Levanta a los caídos.

6. Ama a los justos.

7. Guarda a extranjeros, huérfanos y viudas.

Porque Dios actúa en la vida humana (vv. 7–9)

El salmo enumera sus acciones:

1. Hace justicia.

2. Da pan.

3. Liberta.

4. Abre ojos.

5. Levanta.

6. Ama.

7. Protege.

Dios no está lejos: interviene, cuida, salva y restaura.

Cada una de estas obras revela a un Dios que ve, actúa y sostiene.

B. Dios reina para siempre (v. 10)

Porque su reinado es eterno

• Los reinos humanos pasan; el Reino de Dios permanece.

• Un alma llena de alabanza se apoya en un Rey que jamás será removido.

• Su reinado no tiene fin.

• Porque Él permanece, nuestra alabanza también permanece.

Ilustración:

Nos maravillamos cuando un gobierno construye una obra extraordinaria. ¡Cuánto más debemos alabar al Rey eterno que gobierna perfecto y misericordioso!

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