“Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”. Hebreos 10:22
Introducción: El jueves pasado hablamos de la necesidad de acercarnos a Dios. Hoy quiero abundar en este tema, porque es muy importante y Pablo nos da instrucciones de como debemos acercarnos a Dios. Son cosas sencillas, y básicas, pero son tan importantes que, si no lo hacemos así, no tendremos buenos resultados.
Todos queremos que Dios oiga nuestras oraciones y atienda nuestro clamor, pero nosotros debemos acercarnos en la forma correcta para obtener los resultados deseado.
La forma en que uno se presenta puede abrir o cerrar nuestra oportunidad delante de Dios.
1. Con corazón sincero. La honestidad es indispensable. ¿Cuál es el motivo por que nos estamos acercando a Dios? ¿Hay sinceridad de corazón?
A. Jesús dijo que algunos oraban para ser oídos de la gente y también les dijo lo que pasaba con ellos: “ya tuvieron su recompensa” Querían ser oídos por la gente? Ahí tienen. Ya te oyeron.
B. Dios dijo, y Jesús lo repitió: “este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mi” Quiere decir, no hay sinceridad, sino hipocresía. Aparentan espiritualidad, que no tienen.
C. Así que el requisito primordial es: un corazón sincero.
1) Acercarnos a Dios, porque lo amamos y deseamos tener comunión con él.
2) No para que nos vean, y sin fingimiento, sin tratar de impresionar a Dios con nuestras buenas obras,
3) sin pretender ser más de lo que somos. Con corazón sincero.
2. En plena certidumbre de fe. La fe es básica, porque sin fe es imposible agradar a Dios. Así la fe debe ser plena, tener seguridad que Dios lo hará, porque Él es fiel.
A. No permitir que la duda entre a nuestro corazón.
B. No permitir que el tiempo de espera desaliente nuestro corazón.
C. Dios es el mismo, ayer, hoy y por todos los siglos.
1) Abraham recibió la promesa de ser padre, pero tuvo que esperar anos antes de ver cumplida la promesa.
2) José tuvo sueños de lo que él sería, pero pasaron 20 años.
3) David fue ungido rey de Israel, pero tuvo que pasar 13 años huyéndole a Saul.
4) El sacerdote Zacarias, deseaba un hijo, y cuando ya su esposa había pasado la edad de procrear hijos, entonces Dios envió su ángel que le dijera a Zacarias, tu oración ha sido oída y tu esposa te dará un hijo.
5) La lista puede ser muy larga, pero todos ellos se mantuvieron agarrados de la fe, hasta que se cumplió la promesa.
3. Purificados los corazones de mala conciencia.
A. La conciencia nos acusa cuando hemos actuado mal. Aunque nadie nos diga nada, nuestra conciencia nos acusa.
B. Si eso esta pasando dentro de uno, tenemos que ir a Dios y arrepentirnos de lo que sea que hicimos mal. Porque nuestros pecados hacen una división entre nosotros y nuestro Dios para que no escuche nuestra oración.
C. Dios le dijo a Salomón: Si mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, se humillaren, y buscaren mi rostro, si se arrepintieran de sus malos caminos, Y oiré desde los cielos.
D. Antes de pretender acercarnos a Dios para disfrutar de su comunión tiene que haber una confesión humilde reconociendo nuestras faltas y pidiendo perdón por ellas, para que pueda iniciarse una comunicación libre de obstáculos entre Dios y sus hijos.
E. Fíjese que Dios se refiere a su pueblo. No a los pecadores impíos, sino a su pueblo. Los que ya hemos sido salvados, pero que como humanos fallamos en muchas ocasiones.
F. No podemos justificar nuestras faltas, echándole la culpa a los demás por provocarnos a ira. Somo nosotros, sus hijos, los que tenemos que humillarnos ante Dios y reconocer que nos dejamos llevar de nuestros sentimientos y le dimos lugar al enojo, la ira, las palabras duras y ofensivas.
G. Si de veras quieres acercarte a Dios, tienes que empezar por humillarte ante Dios, reconocer que el es santo, pero nosotros nos falta mucho.
4. Lavados los cuerpos con el agua pura.
A. Jesús en su última oración al Padre, por sus discípulos, dijo así: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. Así entendemos que la Palabra de Dios, limpia nuestra vida, naturalmente cuando la ponemos en obra. Cuando obedecemos lo que nos dice.
B. Dios nos habla por su palabra, pero nosotros tenemos que ser sensibles a ella, y someternos. Hacer lo que la Palabra nos dice que es correcto y dejar de hacer lo que estamos leyendo que no le agrada a Dios.
C. Cuando lo hacemos, nuestro corazón y nuestro cuerpo queda limpio ante Dios. Fíjese que el verso dice: “lavado los cuerpos” No basta con creer, estar de acuerdo con lo que dice la biblia y vivir de otra forma. Nuestro cuerpo tiene que vivir de acuerdo a la palabra. No podemos profesar con nuestros labios una cosa, pero vivir conforme al mundo de pecado.
D. Algunos dicen: “Dios solo mira el corazón”. Y con eso se justifican para no someter su cuerpo a una vida de santidad, de separación de las costumbres de este mundo. Dios nos mira por dentro y por fuera. Nosotros tenemos que ser luz para los que viven en tinieblas. No podemos ser luces y hacer lo mismo que ellos hacen. Hay que vivir para Dios y que nuestras vidas, incluyendo nuestros cuerpos sean una evidencia de que vivimos para Dios.
Conclusión: El apóstol Pablo en Romanos 12:1-2 dijo así: “Os ruego hermanos, por la misericordia de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es vuestro racional culto. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Ese mismo verso, en la Versión “La Palabra de Dios para todos”, lee así: Por eso hermanos, puesto que Dios nos ha mostrado tanta misericordia, les ruego que entreguen todo su ser como sacrificio vivo a Dios. Esa ofrenda, que es su vida, debe estar dedicada solamente a Dios para poder agradarle. Esta clase de adoración es la que realmente tiene sentido. 2 No vivan según el modelo de este mundo. Mejor dejen que Dios transforme su vida con una nueva manera de pensar. Así podrán entender y aceptar lo que Dios quiere y verán que es bueno, perfecto y agradable a él.
A veces, al comparar diferentes versiones de la Biblia, podemos cogerle mejor el sentido de lo que nos está diciendo:
Pablo quiere que entendamos que nuestro cuerpo también tiene que someterse a Cristo.
Que convertirnos no es solo un acto mental y emocional.
Es un cambio completo. En todos los sentidos de nuestra vida.
Aquí les esta diciendo que entregarse de lleno a Dios, incluyendo su cuerpo, que es lo que el explica cuando dice que presenten su cuerpo en sacrificio vivo.
Ellos sacrificaban animales en el altar de Dios.
Pablo los compara a ellos con esa ofrenda. Un animal sacrificado para Dios en su altar.
Y les dice que su cuerpo debe ser sacrificado. No literalmente, sino lo que llamamos “la carne” los deseos pecaminosos que todos tenemos por instinto natural. Tenemos que sacrificarlos en el altar. Quiere decir, someterlos a Dios. De manera que dejemos de llevarnos de nuestros deseos carnales, para obedecer a Dios separándonos de toda suerte de pecados, que nuestra sociedad alrededor nuestro, practica como si no fuera nada.
Basta ya de excusas como: Es que yo soy débil. Tenemos que tomar la determinación de hacer morir lo terrenal en nosotros.
Basta ya de justificarnos diciendo: Los tiempos de ahora son distintos, ya no somos legalistas. Eso era antes. Porque Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos” y el juzgara al mundo, no por la época en que estamos viviendo, sino por lo que Él nos dijo en Su Palabra. “Sed santos, porque yo soy santo’
Iglesia, ser santos, significa separarnos de las costumbres de este mundo. Y Vivir para Dios, aunque todos alrededor nuestro vivan una vida loca.
¿Quieres acercarte a Dios? debes hacerlo en la forma que Dios acepta.
No intentemos ofrecer fuego extraño, como hicieron los hijos de Aaron y cayeron muertos delante del altar.
No intentemos vivir a nuestra manera y tratar de venir a Dios como si todo estuviera bien. Porque Dios no acepta eso.
Dios quiere que nos entreguemos a El completamente. No a medias.
Dios quiere que le sirvamos, sin reservas, ni condiciones.
¿Estás dispuesto a acercarte a Dios en la forma que a Él le agrada?
El te espera, El anhela tener comunión con nosotros.
El desea oírnos, cuando nos acercamos con corazón sincero, llenos de fe, y con nuestra conciencia limpia, porque hemos puesto nuestra vida completa en el altar de Dios. Entregándole nuestro espíritu, alma y cuerpo.
Hacer esto no es difícil cuando amamos a Dios, porque entendemos que Él nos amó primero, cuando estábamos muertos en delitos y pecados que no merecíamos nada, El nos amo y dio su vida por nosotros,
Nos salvó, nos rescató de las tinieblas en que vivíamos y nos traslado al reino de su amado Hijo.
Nos resucito, nos dio nueva vida y nos ha hecho sentar en lugares celestiales.
A usted y a mí, que no somos nadie ni merecemos nada. Nos ha dado las riquezas de su gloria por herencia.
Todo lo que usted y yo hagamos aquí, no se puede comparar a todo lo que Dios hay hecho por nosotros.
Vale la pena servir al Señor.
Vale la pena entregarle todo nuestro ser, espíritu alma y cuerpo.
Vale la pena vivir par Dios, aunque en ocasiones represente algún sacrificio, porque nada de lo que aquí padezcamos se compara a la gloria venidera que un día será manifestada.
Y cuando estemos allá en gloria con nuestro señor, lo que ahora nos parece duro y difícil, nos va a parecer que fue nada, en comparación con la recompensa que Dios nos tiene preparada.
Moisés desprecio las riquezas de Egipto, porque tenia la mirada en el galardón que recibiría en gloria, y usted y yo podemos desde ahora, aunque estemos viviendo en situaciones difíciles y duras, podemos levantar nuestra mirada hacia arriba, y ver por la fe el galardón que Dios nos ha prometido, para que eso le sirva de incentivo aquí y ahora.
Las cosas son difíciles ahora, pero un día, recibiré recompensa por estos sufrimientos.
No tengo lo que quisiera tener ahora, pero un día, tendré riquezas celestiales, y viviré en las misiones más bellas que jamás me he imaginado, porque Jesús dijo que iba a preparar lugar para nosotros, allá donde Él está.
Y yo quiero llegar allá. Esa es mi meta.
Todavía no he llegado, y tengo que vivir en una casa terrenal.
Todavía no lo he alcanzado, pero prosigo a la meta. Sigo adelante
Sigo sirviéndole fiel a mi Dios, porque se que un día, todo esto pasara,
Y yo recibiré el premio del supremo llamamiento en Cristo Jesús.
Que todo el que permaneciere fiel hasta el final, recibirá la corona de la vida.
Y yo no voy a dejar perder esa oportunidad.
No importa lo que pase aquí. Pase lo que pase, usted y yo tenemos que agarrarnos de Dios y serle fiel hasta el final.
Oremos.