Summary: Hermanos, todos sabemos que una familia no se construye sola. No basta con vivir bajo el mismo techo, ni con compartir un apellido. Una familia necesita dirección, necesita propósito, necesita visión.

Habacuc 2:2

“Y Jehová me respondió y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.”

Hermanos, todos sabemos que una familia no se construye sola.

No basta con vivir bajo el mismo techo, ni con compartir un apellido.

Una familia necesita dirección, necesita propósito, necesita visión.

Habacuc vivía tiempos difíciles. Él no entendía lo que estaba pasando, así que hizo lo mejor que podemos hacer nosotros: clamó a Dios. Y Dios le respondió con una instrucción sencilla pero poderosa:

“Habacuc, escribe la visión”.

Y yo creo que hoy Dios nos dice lo mismo a nosotros:

“Si quieren un hogar fuerte, si quieren una familia que crezca, ame y sirva, necesitan una visión que venga de mí”.

Esto no solo aplica a la iglesia, sino también a la familia cristiana.

Una familia que no tiene visión se estanca, se divide y se debilita.

Pero una familia que tiene la visión de Dios crece, ama y sirve conforme a Su propósito

I. Una familia que crece necesita una visión clara

(“Escribe la visión…”)

Dios no le dijo a Habacuc: “Improvísala”, ni “imagínala”, le dijo: “Escríbela”.

Porque lo que no se define, se pierde.

Muchos hogares viven apagando fuegos todos los días, pero nunca se detienen a preguntar:

“¿Qué quiere Dios de nuestra familia?”

La visión comienza con Dios, no con nuestras ideas. Cuando un hogar se edifica sobre la Palabra, ese hogar crece espiritualmente.

Padres, nuestros hijos necesitan ver que Dios es prioridad, no solo los domingos, sino todos los días.

Cuando hay visión, la familia sabe hacia dónde va. Cuando no la hay, cada quien camina por su lado.

a) La visión comienza con Dios

• No es una idea humana, es una dirección divina (Proverbios 16:3).

• 3 Encomienda a Jehová tus obras,

Y tus pensamientos serán afirmados.

• Los hogares fuertes se edifican sobre la Palabra de Dios.

b) La visión da dirección al hogar

• Evita que cada miembro viva a su manera.

• Establece metas espirituales: oración, lectura bíblica, comunión.

c) La visión se enseña en casa

• Padres instruyen con el ejemplo (Deuteronomio 6:6-7).

• 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

• Los hijos aprenden viendo cómo viven sus padres.

Aplicación:

¿Tiene tu familia una visión espiritual clara o solo vive el día a día?

II. Una familia que ama vive la visión en unidad

(“…y declárala…”)

El texto dice: “Declárala”.

Eso significa que la visión no se guarda en silencio, se vive y se comunica.

El amor en el hogar no debe darse por sentado. Hay que decirlo, demostrarlo, practicarlo.

La visión de Dios siempre se sostiene sobre el amor.

Una familia puede tener reglas, pero sin amor hay dureza.

Puede tener estructura, pero sin amor hay frialdad.

Cuando Cristo es el centro del hogar, aprendemos a perdonarnos, a hablarnos con respeto y a caminar juntos.

Y cuando hay unidad, la visión se mantiene viva.

a) El amor se comunica

• La visión no se guarda, se declara con palabras y acciones.

• El amor se expresa, no se asume (1 Corintios 13:4-7).

• 4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

b) El amor produce Unidad

• Una familia unida camina en la misma dirección (Salmo 133:1).

• 133 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!

• El perdón mantiene viva la visión.

c) El amor refleja a Cristo

• En el hogar se aprende a amar como Cristo ama (Juan 13:34-35).

• 4 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

• El hogar es el primer campo misionero.

Aplicación:

La visión sin amor se vuelve carga; el amor le da vida a la visión.

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III. Una familia que sirve vive una visión práctica

(“…en tablas…”)

Dios dijo que la visión debía escribirse en tablas, algo visible, algo práctico.

Eso nos recuerda que la fe no es solo palabras, es acción.

El servicio comienza en casa.

Cuando los hijos ven a sus padres servir a Dios, servir a la iglesia y servirse unos a otros, ellos aprenden que el cristianismo se vive.

Cada miembro de la familia tiene un papel. Nadie es insignificante.

Cuando una familia sirve junta, crece junta y se fortalece junta.

No hay nada que una más a un hogar que servir a Dios con un mismo corazón.

a) La visión se pone en acción

• No basta hablar de fe, hay que vivirla (Santiago 2:17).

• 17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

• El servicio comienza en casa.

b) Cada miembro tiene un rol

• Padres, hijos y abuelos sirven según su capacidad (Josué 24:15).

• 15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

• El hogar es una escuela de servicio cristiano.

c) El servicio fortalece el hogar

• Servir juntos une corazones.

• La familia aprende a pensar en otros, no solo en sí misma.

Aplicación:

Una familia que sirve junta, permanece firme junta.

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IV. Una familia que permanece fiel corre con la visión

(“…para que corra el que leyere en ella”)

Dios dice que la visión es para que “corra el que la leyere”.

Eso significa avanzar, no detenerse, no rendirse.

Las familias que tienen visión no están exentas de problemas, pero no se rinden ante ellos.

Siguen adelante porque saben que Dios va delante.

Cuando nuestros hijos ven que permanecemos fieles, aun en los momentos difíciles, ellos aprenden a confiar en Dios.

La visión se transmite de generación en generación.

Dios honra a los hogares que caminan conforme a Su propósito.

a) La visión impulsa a avanzar

• No se detiene ante las dificultades.

• La fe hace correr al cansado (Isaías 40:31). 31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

b) La visión se transmite a otros

• Los hijos continúan lo que ven en casa.

• El testimonio familiar impacta a otros hogares.

c) La fidelidad trae recompensa

• Dios honra a las familias que le son fieles

• La visión de Dios siempre se cumple a Su tiempo.

Aplicación:

Corre con la visión de Dios para tu familia, no la abandones

Conclusión:

Hoy Dios nos invita a escribir la visión para nuestros hogares.

Una visión donde decidimos:

• Crecer en nuestra relación con Dios

• Amar como Cristo nos ha amado

• Servir con gozo y fidelidad

Tal vez tu familia no sea perfecta, pero si tiene la visión de Dios, será una familia firme, bendecida y con propósito.

Que hoy podamos decir como Josué:

“Yo y mi casa serviremos a Jehová.”

Ilustración final: “La casa sin planos”

Hermanos, imaginen por un momento que alguien decide construir una casa…

Compra el terreno, trae los materiales, contrata trabajadores, pero nunca hace planos.

Cada día los obreros llegan y preguntan:

“¿Qué hacemos hoy?”

Uno pone una pared aquí, otro abre una puerta allá, otro levanta un techo donde no va.

Al poco tiempo esa casa se vuelve insegura, incómoda y peligrosa.

No porque falten materiales, sino porque faltó un plano.

Muchas familias no están destruidas por falta de amor,

no están rotas por falta de esfuerzo,

sino porque nunca escribieron la visión.

Dios le dijo a Habacuc:

“Escribe la visión.”

Porque cuando hay visión, hay dirección.

Cuando hay dirección, hay unidad.

Y cuando Dios es el arquitecto, la casa permanece firme.

OREMOS

Hoy el Señor nos invita a tomar el plano de Su Palabra

y decirle:

“Señor, edifica Tú mi hogar.

Enséñanos a crecer en la fe,

a amarnos como Tú nos amas

y a servirte juntos como familia.”

Porque una casa sin visión se cae,

pero una familia edificada por Dios

permanece para siempre. Amen