Summary: La sangre de Cristo es la unica que tiene poder para borrar nuestros pecados.

El Poder de la Sangre de Cristo

1 Juan 1:7

“La sangre de Jesucristo su hijo nos limpia de todo pecado”

Introducción: La Biblia nos dice en Marcos 10:45 “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Ahí nos está diciendo que el propósito de el Señor Jesucristo venir a este mundo era para dar su vida, morir por nosotros.

Por eso el apóstol Pablo dice en Efesios 1:7 “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”

El perdón de los pecados es un acto de la misericordia y la gracia de Dios hacia nosotros, al ver nuestro arrepentimiento sincero. Y esto se logró por la sangre derramada en la cruz del Calvario

Quiere decir que cada persona salva, lo es por la valiosa y preciosa sangre del Señor Jesús. Esto lo confirma el apóstol Juan cuando dice: “La sangre de Jesucristo su hijo, nos limpia de todo pecado” 1 Juan: 1:7

1. Desde tiempos antiguos, Dios le instruyó a su pueblo como hacer expiación por los pecados que cometían, sacrificando un animal y derramando su sangre para el perdón de los pecados, pero los sacrificios que ofrecían los sacerdotes en el Antiguo Testamento eran un símbolo del mismo sacrificio que el Señor Jesucristo haría por el mundo.

En Hebreos 9:13-14 leemos: “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

La sangre del Señor Jesucristo, tuvo que ser derramada en el altar del Gólgota, sobre una cruz, para otorgar la remisión o el perdón de pecados.

2. Pero ¿qué hay en la sangre de Cristo que lo hace diferente a otra sangre?

Según la ciencia médica, la transmisión de los grupos sanguíneos, son transmitidos al bebé siguiendo las leyes de la genética, la mitad de la información genética procede del padre y la otra mitad, de la madre.

Así que, en el caso de Jesús, que no fue concebido por ningún hombre terrenal, sino por obra y gracia del Espíritu Santo, en el cuerpo de María, Jesús llevaba en sus venas sangre divina; pura y sin inclinación al pecado, como nosotros los humanos tenemos.

3. Por eso su sangre era la única que podía redimir y traer perdón a la humanidad. Ningún otro hombre podía morir por nosotros. Si algo podía hacer era morir por sus propios pecados, pero nunca podría redimir a nadie más. Solo Jesús podía hacer esta clase de sacrificio y presentarse como el Cordero de Dios, el sacrificio perfecto, y el único sacrificio aceptable ante Dios para salvar a la humanidad.

Y hasta el día de hoy, la sangre del Señor Jesús sigue vigente y tiene el mismo poder hoy que hace dos mil años cuando se derramó en la cruz. De ella se desprende la redención, remisión, santificación y justificación en la vida del cristiano.

4. La sangre del redentor cubre nuestros pecados y nos hace justos delante del Padre. Como leímos en Efesios 1:7 “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”

Redención significa comprar. Y esto queda confirmado por Pablo cuando dice: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. Es importante que nosotros valoremos lo que Cristo hizo. Su sacrificio no fue nada fácil ni sencillo. Fue una tortura, un martirio, un abuso, una injusticia violenta hacia quien no tenia culpa ni pecado. No había razón para lo que hicieron, pero lo hicieron como si se tratara de un malhechor indeseable.

Jesús sufrió el desprecio, la burla, la humillación y el abuso físico que no merecía. Para que tu y yo, fuéramos perdonados. El llevo sobre si mismo nuestra culpa, para que nosotros fuéramos justificados delante de Dios.

Decimos: “Jesús murió en la cruz” como si dijéramos que se sentó a coger fresco en una hamaca, pero no fue así, fue una traición inexcusable, fue una vergüenza increíble, fue un abuso exagerado que no tenia que haber pasado, pero que El escogió pasarlo, para que tu y yo quedáramos libres de la condenación.

A. La sangre de Jesucristo fue el precio que el pago por nuestra salvación y por eso pertenecemos a Él porque él nos compró con su sangre preciosa.

B. Gracias a este sacrificio nosotros podemos presentarnos sin mancha ante nuestro Supremo Hacedor.

C. Gracias al Señor Jesús en el presente podemos experimentar una vida plena y en el futuro, la eternidad.

Nosotros creemos que hay poder en la sangre de Cristo Jesús. Hay un antiguo himno que nos gustaba cantar mucho, que decía así:

// “Hay poder, poder, sin igual poder En Jesús quien murió.

Hay poder, poder, sin igual poder en la sangre que el vertió” //

Y es una gran verdad.

Se han escrito muchos himnos y coros acerca de la sangre de Cristo que hablan del poder de la sangre y que ese poder nunca pierde su poder. Porque para nosotros es algo maravilloso, pensar que nuestros pecados, nuestras maldades, nuestros errores, por horribles que sean, puedan ser borrados para siempre, perdonados completamente, dejándonos libres de culpa delante de Dios.

5. La realidad de la sangre de Cristo, como medio de expiación por el pecado, tiene su origen en la Ley Mosaica. Una vez al año, el sacerdote debía hacer una ofrenda de la sangre de animales, sobre el altar del templo por los pecados del pueblo. “Y según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados.” Hebreos 9:22.

Pero esta era una ofrenda de sangre que estaba limitada en su efectividad, por eso tenía que ser ofrecida una y otra vez. Esta era una semblanza del sacrificio de Jesús ofrecido en la cruz “una vez y para siempre” Hebreos 7:27.” Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

Una vez que fue hecho ese sacrificio, ya no hubo necesidad de la sangre de toros y machos cabríos. Hebreos 10:11-12 “Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”.

6. La sangre de Cristo es la base del Nuevo Pacto. La noche anterior a su crucifixión, Jesús ofreció la copa de vino a sus discípulos diciendo, “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.” Lucas 22:20.

Posiblemente los discípulos no entendían, pero cuando Él derramó su sangre en la cruz, Jesús eliminó la exigencia del Antiguo Pacto del continuo sacrificio de animales. Porque la sangre de los animales no era suficiente para cubrir los pecados del pueblo, excepto de una manera temporal, porque el pecado contra un Dios santo e infinito, requiere un sacrificio santo e infinito.

Escuchen como Pablo lo explica: “Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados año tras año. Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos, quite los pecados.” Hebreos 10:3.

Mientras que la sangre de toros y machos cabríos era un “recordatorio” del pecado, el apóstol Pedro nos dice que “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,” 1 Pedro 1:18-20,

Jesús pagó totalmente la deuda del pecado que debíamos a Dios, y ya no necesitamos más sacrificio por el pecado.

Y por eso, Unos minutos antes de morir, Jesús dijo, “¡Consumado es!”, y con eso quiso decir que – la obra completa de redención fue hecha para siempre.

Y Pablo nos dice en Hebreos 9:12: “habiendo obtenido redención eterna” para nosotros. Quiere decir que Jesús, con su muerte en la cruz, obtuvo la redención eterna, completa, para nosotros.

7. La sangre de Cristo, tiene poder para proveer perdón y limpieza por completo. Por eso Pablo dice: “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” Efesios1:7

8. La sangre de Cristo no solo redime a los creyentes del pecado y el castigo eterno, sino que “Su sangre purificará nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo” Hebreos 9:14. Esto significa que no tenemos que depender de las obras inútiles e improductivas de la carne para complacer a Dios. Porque la sangre de Cristo nos ha redimido, ahora somos nuevas criaturas en Cristo (2 Corintios 5:17), y por su sangre somos liberados del pecado para servir al Dios vivo, para glorificarle, y para gozar con Él por una eternidad.

No solo nos perdona, sino que, al aceptar el perdón de Dios, El purifica nuestra conciencia para que no nos sintamos culpables, y podamos disfrutar de una vida nueva. Es como pasar la pagina y comenzar una nueva página en nuestra vida.

Si en algún momento tu te sientes culpable por algo que hiciste en el pasado, y aunque te arrepentiste y pediste perdón a Dios, todavía te molesta tu conciencia y te hace sentir culpable.

Eso es una trampa del Diablo.

Dios perdona todo pecado.

Y tú necesitas perdonarte a ti mismo por tus errores pasados.

Luego reprende a Satanás y ordénale dejarte quieto porque “La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado y somos justificados delante de Dios.

9. La Sangre purifica todo nuestro ser. Hebreos 9:22 “Y todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.” La Biblia habla de que todo es purificado con sangre. Esto quiere decir que la sangre de Cristo, tiene poder para satisfacer la justicia y la Santidad de Dios. Quiere decir que cuando Dios nos mira, en vez de ver nuestros pecados, nuestros errores pasados, nuestras faltas y demás. El ve la sangre derramada sobre la cruz y eso borra todas nuestras faltas. Para que Dios nos declare justos y santos delante de Él.

No se si puedes entender esto, pero es un gran privilegio que debemos de agradecerle infinitamente a Dios.

10. La sangre de Cristo, tiene poder para justificar a los hombres a los ojos de un Dios que es Santo. Esto significa que, a través de la sangre de Cristo, Dios nos declara justos, como si nunca hubiéramos pecado.

Romanos 5:8-9 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.”

¡Gloria a Dios! Al ser justificados delante de Dios somos salvos de la ira de Dios, no tenemos que ser castigados, o condenados a causa de nuestros pecados. Hemos sido justificados.

11. Pero nosotros somos perdonados, porque Cristo fue castigado por nuestros pecados.

Nosotros fuimos justificados, pero Cristo fue sentenciado a muerte horrible. Nuestra salvación costó muy cara. Jesús pagó un precio muy alto. Su propia sangre.

Mira como Pablo lo explica: 2 Corintios 5:21 “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

El apóstol Pedro, también lo explica en 1 Pedro 1:17-19 “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”

¿Se fijaron en ese detalle? El apóstol Pedro nos está diciendo que, porque Jesús dio su sangre preciosa, para rescatarnos de nuestra vana manera de vivir, nosotros debemos conducirnos en temor todo el tiempo de nuestra peregrinación.

En otras palabras, después de recibir el perdón de nuestros pecados y la salvación de nuestras almas, debemos vivir con respeto y reverencia a Dios.

Nuestra vida debe ser como a Dios le agrada.

Ahora debemos comportarnos diferentes y tener en cuenta a dios para todo lo que hacemos.

Pero miremos con cuidado lo que Juan nos dice en 1 Juan 1:7-9 “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

¿Ustedes entienden lo que Juan está diciendo? La cosa no es que nos hagamos los santitos, y digamos que no nos equivocamos nunca. Eso es engañarnos a nosotros mismos. El apóstol Juan dice que, si disimulamos, no hay verdad en nosotros. No es apariencias, tiene que algo genuino.

La única forma de salir de este problema es confesarle a Dios todas nuestras faltas. La única forma es admitir nuestros errores y pedir perdón por ellos. Entonces, y solo entonces, Dios nos perdona, pero también nos dice Juan, que, al perdonarnos, somos limpiados de nuestra maldad. En otras palabras, esa maldad es borrada y no aparece más. Esa mancha es quitada de tu corazón por la sangre preciosa del hijo de Dios.

12. La sangre de Cristo, tiene poder para proveernos propiciación. El hombre puede ser perdonado sólo por causa del Señor Jesucristo.

Propiciación es un acto que compense la ofensa del pecado cometido para satisfacer la justicia y la santidad de Dios, y nuestro pecado sea perdonado.

Romanos 3:24-25 “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados”.

Jesús pagó nuestra culpa para que nosotros seamos justificados gratuitamente. Quiere decir, sin tener que pagar por nuestros pecados.

13. Y el resultado de este gran sacrificio que Cristo hizo es que la sangre de Cristo tiene poder para reconciliarnos con Dios.

Romanos 5:10 “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”

¿Ustedes ven? Ya no tenemos que tener miedo de acercarnos a Dios, porque por medio de la muerte de Jesucristo, ya no hay nada que nos impida acercarnos.

Dios no nos va a rechazar,

porque Dios nos ama

y lo único que nos separaba de él, era el pecado que había en nosotros,

pero que ha sido borrado por la sangre de Jesús.

Pablo También dice en Colosenses 1:20-21 “Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado”

Yo no sé ustedes, pero eso a mí me emociona y me hace sentir feliz y agradecida. Ahora soy salvo y no hay nada que me separe de Dios

14. Y todavía hay más. La sangre de Cristo tiene poder para derrotar a Satanás con todas sus asechanzas. Apocalipsis 12:10-11 “Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”

Quiere decir que La sangre de Cristo derramada en la cruz del Calvario tiene poder para que el cristiano pueda vivir en victoria, y para que sea ampliamente bendecido.

Conclusión: Y yo le doy gracias a Dios que el mismo Jesús que murió en aquella cruz vergonzosa es el que está intercediendo delante del Padre por nosotros, para que todos nuestros pecados sean borrados.

Porque Jesucristo vivió entre los hombres y fue tentado en todo al igual que nosotros, por eso él sabe, el entiende lo que nosotros pasamos aquí, porque el caminó en nuestros zapatos y sufrió mucho aquí en la tierra, pero con una excepción: que nunca cometido pecado.

Jesús vivió una vida perfecta y santa. Pero como fue tentado en todo y conoce nuestras tentaciones, tiene misericordia de nosotros, y viene delante del Padre, como nuestro abogado, para que nosotros seamos justificados y perdonados, en base a su sacrificio, su sangre que derramó para salvarnos. Y para que nosotros pudiéramos vencer todas las tentaciones y todos los ataques del enemigo.

Jesucristo, el que vivió una vida santa y perfecta,

el que fue tentado en todo, pero no peco.

Él es el que nos defiende.

Y Él sabe exactamente como ir delante del Padre. Cuando el diablo me acusa.

En todo juicio hay un fiscal. Y ¿Cuál es el trabajo del fiscal? Traer todas las evidencias de las faltas cometidas, de las infracciones a la ley.

Y en nuestro caso el fiscal es el mismo Diablo, que la Biblia lo presenta como “el acusador de los hermanos” Y el viene acusándonos de todo lo que hemos hecho mal, que él lo sabe bien, porque él mismo fue quien nos tentó para que lo hiciéramos.

A el Diablo le encanta acusar y lo hace como quien tiene el derecho porque la evidencia no se puede negar,

pero entonces Jesucristo se pone en pie, porque Él es nuestro abogado y dice:

- Un momento. Yo derramé mi sangre por él y esa lista de pecados que tú tienes, aquí ya ha sido borrada.

Aquí no hay ninguna acusación que valga,

porque en nuestros registros ya todos esos pecados no aparecen.

Mi sangre los borró hace tiempo.

Vete de aquí Satanás, esta alma no te pertenece.

Y nosotros necesitamos saber eso, porque como a veces cometemos errores,

y a veces reaccionamos como no debíamos,

porque a veces la carne se encrespa

y hay cosas que nos hacen perder la paciencia

y reaccionamos indebidamente,

pero aquí dice la Biblia que, si confesamos nuestros pecados,

Dios es fiel y justo para perdonarnos,

y la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado.

Por eso yo les digo a ustedes hoy, que la sangre de Cristo ha borrado nuestros pecados, y nosotros estamos limpios de maldad,

porque hemos sido justificados por la fe.

Podemos tener paz con Dios.

Y presentarnos delante de El con toda confianza.

El apóstol Juan nos dice así: “Hijitos, estas cosas les escribo para que no pequéis, pero si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” 1 Juan 2:1

Y yo quiero que ustedes tengan ese mismo conocimiento de la palabra de Dios.

Que, si pecamos, y luego que reconocemos que hemos pecado, nos arrepentimos delante de Dios.

La sangre de Jesucristo su hijo, borra esos pecados y ya no aparecen en la lista.

Así que, si el acusador se presenta a sacarle en cara tus faltas, tenemos un abogado que nos defienda.

¿Cuántos dan gracias a Dios por Jesucristo?

¿Cuantos han aceptado el perdón de sus pecados ya?

Hay perdón para tus errores,

hay perdón para tus malas actitudes,

hay perdón para tu mal carácter,

hay perdón para tu impaciencia, y

para todas las cosas que hayas hecho, si te humillas y reconoces tus faltas.

Porque la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, pecados grandes o pecados pequeños. ¡todos!

Todos pecamos, todos cometemos errores,

todos en alguna forma hacemos lo que no debíamos hacer

y decimos lo que no debíamos decir,

pero la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado.

Nunca pienses que las cosas que tú has hecho, Dios nos las puede perdonar, porque la biblia dice que “todo” es perdonado cuando nos humillamos ante Dios.

Dios hablándole a su pueblo Israel un día le dijo: “Venid y estemos a cuenta, si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, y si fueran rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” Isaías 1:18

Grana es

Miqueas 7:18-19 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados”.

Con eso lo que les está diciendo es que cuando vienes humillado ante él, eres perdonado y Dios más nunca te sacará en cara esos pecados.

Porque ya Él los perdonó,

ya te justificó,

ya los borró completamente.

Yo quiero que tú vivas libre de condenación,

Porque dice la biblia que “el que encubre su pecado, no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia”. Proverbios 28:13

No tienes que andar sintiéndote culpable toda la vida por tus errores pasados.

Puedes ser libre de culpa, porque Dios te hace libre de toda condenación. “Ahora pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que andan conforme a la carne, sino conforme al espíritu” Romanos 8:1

Dios te ama tanto que no quiere que vivas bajo condenación y culpa.

Y como dice el himno de André Crouch: La sangre que Cristo vertió por mí, en el Calvario, nunca perderá su poder.

Confiésale a Dios todos tus pecados y pídele perdón por lo que sea que hayas hecho, y hoy mismo tú recibirás el perdón de Dios y la sangre de Jesucristo será aplicada sobre ti para que tu corazón quede limpio y justificado delante de Dios.

Si tú te sientes culpable por algo, es que el Espíritu Santo te está redarguyendo para que des el paso de humillarte ante Dios.

No resistas, haz la decisión y hoy tú puedes experimentar la gracia y la misericordia de Dios.

Oremos