Sermons

Summary: Querida familia, amados hermanos en Cristo: Hoy nos reunimos con el corazón dolido, pero con la mirada puesta en el cielo. Hemos venido no solo a recordar con amor a esos dos seres queridos.

“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.”

Introducción

Palabras de consuelo

Querida familia, amados hermanos en Cristo:

Hoy nos reunimos con el corazón dolido, pero con la mirada puesta en el cielo.

Hemos venido no solo a recordar con amor a esos dos seres queridos.

El hermano Bernardo Pacheco Juárez padre de nuestro hermano Daniel Pacheco y la Hermana Paula Olguín Gaspar madre de nuestra hermana Yara, que partieron, sino también a buscar el consuelo que sólo Dios puede dar.

Cuando faltan los padres, parece que el mundo se queda sin dirección… pero ahí, en medio del vacío, la voz de Dios resuena con ternura:

“Con todo, Jehová me recogerá.”

Él no deja huérfanos a sus hijos.

El Dios que nos dio la vida a través de nuestros padres, hoy nos abraza con amor eterno.

La pérdida de un padre o una madre deja un vacío profundo. Nadie puede reemplazar ese amor, ese consejo o ese abrazo que ya no está. Pero para el hijo de Dios, el dolor nunca es el final de la historia.

Hoy recordamos que, aunque nuestros padres terrenales se han ido, Dios sigue siendo nuestro Padre eterno, fiel y presente.

Ilustración:

Un niño huérfano fue adoptado por un hombre bondadoso. Un día, mientras lloraba por sus padres, el nuevo padre lo abrazó y le dijo: “No puedo reemplazar a tus padres, pero puedo amarte con todo mi corazón.” Así es Dios: no borra el pasado, pero llena el presente con su amor.

Punto 1: Dios no nos abandona en el dolor

Texto: Isaías 41:10

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré...”

El dolor de perder a un padre o una madre es indescriptible.

Pero la promesa de Dios sigue firme: Él está contigo.

En cada noche de llanto, en cada silencio de soledad, Dios está presente.

Él no reemplaza a papá ni a mamá, pero llena el corazón con su presencia sanadora.

Ilustración:

Como un pastor que levanta al cordero herido, Dios levanta a sus hijos cuando el alma se quiebra. Él no solo observa desde lejos: Él camina contigo en el valle de sombra.

Cuando los padres faltan, el corazón tiembla, pero el Señor nos dice: “Yo estoy contigo”.

Él camina contigo en medio de las lágrimas.

Dios no te deja solo; Él se convierte en tu refugio.

Aplicación:

Cada lágrima que cae, Dios la cuenta (Salmo 56:8). Cada silencio, Él lo entiende.

Donde ya no está la voz de mamá o papá, ahí suena la voz del Padre celestial diciendo: “Hijo mío, estoy aquí”.

Punto 2: Dios nos da una familia espiritual

Texto: Marcos 10:29–30

“No hay ninguno que haya dejado casa, padres o hermanos... que no reciba cien veces más ahora en este tiempo... y en el siglo venidero la vida eterna.”

Cuando los padres faltan, Dios envía brazos espirituales que nos rodean: la iglesia, los hermanos en Cristo.

Aquí encontramos consuelo, oración y compañía.

El cuerpo de Cristo está diseñado para sostener a los que sufren.

Dios te dice hoy: “No estás solo; mi pueblo es tu familia.”

Ilustración:

Un joven cristiano que perdió a su madre dijo: “Creí que me quedaba solo, pero en la iglesia encontré madres espirituales que oraron por mí.”

Así obra Dios: multiplica el amor a través de su iglesia.

Punto 3: La esperanza del reencuentro eterno

Texto: 1 Tesalonicenses 4:13–14

“No se entristezcan como los que no tienen esperanza... porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.”

La muerte no es un adiós, sino un “hasta pronto” para los que están en Cristo.

Nuestros padres que creyeron en el Señor están más vivos que nunca, en la presencia del Padre.

Y un día, cuando el Señor venga, volveremos a verlos en gloria.

Aplicación:

El cielo no será cielo sin esos abrazos que volveremos a dar.

El dolor de hoy es pasajero; la eternidad será para siempre.

El creyente no muere; es trasladado a la presencia del Señor.

Nuestros padres que conocieron a Cristo están hoy en casa, libres del dolor, esperando el gran reencuentro.

El cielo no será cielo sin ellos, y un día —cuando Cristo venga— nos volveremos a abrazar sin lágrimas, sin despedidas.

Aplicación:

Las lágrimas de hoy serán transformadas en gozo eterno.

El amor no muere; solo cambia de dirección: de la tierra al cielo.

Punto 4: Dios convierte el dolor en propósito

Texto: Romanos 8:28

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…”

Dios no desperdicia el sufrimiento.

Él transforma la pérdida en compasión, el llanto en ministerio y el dolor en testimonio.

Quizás hoy lloras, pero mañana consolarás a otros con el mismo consuelo con que Dios te consoló (2 Corintios 1:3–4).

Copy Sermon to Clipboard with PRO Download Sermon with PRO
Talk about it...

Nobody has commented yet. Be the first!

Join the discussion
;