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Summary: Introducción: La falsa expectativa de una vida sin problemas

**Texto Base: Mateo 5:45**

Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Introducción: La falsa expectativa de una vida sin problemas

Vivimos en un tiempo donde muchas personas creen que servir a Dios significa que estaremos exentos de pruebas y dificultades. Algunos piensan que si somos cristianos fieles, entonces las tormentas nunca tocarán nuestra casa, que nunca pasaremos por crisis económicas, que nunca tendremos una enfermedad, que nuestros hijos nunca se rebelarán y que todo será prosperidad y bienestar.

Pero déjame decirte algo fuerte y claro: **Dios nunca prometió que un tornado no se llevaría tu casa pero sí la de tu enemigo.** Esa no es la promesa de Dios. Su promesa no es que nunca enfrentaremos tormentas, sino que **Él estará con nosotros en medio de la tormenta.**

I. Las pruebas vienen para todos: Buenos y malos, justos e injustos.

Cuando Jesús dijo que el Padre hace llover sobre justos e injustos, estaba enseñando que en esta vida **habrá aflicciones para todos.** La diferencia no es si tendremos problemas o no, la diferencia es **cómo los enfrentamos y en quién confiamos en medio de ellos.**

Hay cristianos que se desilusionan cuando atraviesan tiempos difíciles. Se preguntan:

- “Señor, ¿por qué a mí, si yo te sirvo?”

- “¿Por qué me quitaron el trabajo, si soy fiel en mis diezmos?”

- “¿Por qué enfermé, si te alabo con todo mi corazón?”

Pero la verdadera pregunta no es por qué sino "para qué."

Las pruebas son una oportunidad para ver la gloria de Dios. No debemos sorprendernos cuando llegan, porque Jesús mismo dijo en Juan 16:33

"En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."

Dios no prometió una vida sin tormentas, pero sí prometió que nos sostendría cuando llegaran.

**II. La casa firme sobre la roca y la casa sobre la arena**

Jesús contó una parábola en Mateo 7:24-27 sobre dos casas:

1. Una edificada sobre la roca.

2. Otra edificada sobre la arena.

¿Sabes qué pasó con ambas casas? Las dos enfrentaron la tormenta.

Fíjate en este detalle: La tormenta golpeó a ambos. Jesús no dijo:

- “La tormenta solo vino sobre la casa del necio.”

- “Solo los impíos tendrán problemas.”

No. Las tormentas llegan tanto para el justo como para el impío.Pero la diferencia es dónde está fundada la casa.

- Si tu fe está en Dios, aunque la tormenta venga y golpee, tu casa permanecerá.

- Si tu fe está en las cosas de este mundo, cuando venga la prueba, todo se derrumbará.

Hermano, las pruebas revelan dónde está nuestra verdadera confianza.

III. Cuando el tornado se lleva la casa, pero no la fe

La historia de Job es una de las más impactantes en la Biblia.

- Job era justo, temeroso de Dios y apartado del mal.

- Tenía riqueza, familia, salud y prestigio.

- Pero en un solo día, perdió todo.

Imagínate que un tornado literal se llevó sus bienes, sus hijos y su bienestar. Y no solo eso, sino que también su esposa le dijo que maldijera a Dios y se muriera.

Pero Job no maldijo a Dios. En medio del dolor, dijo:

"Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito." (Job 1:21)

Hermano, puede ser que la tormenta se lleve la casa, pero no la fe.

Dios no prometió que no sufriríamos pérdidas, pero sí prometió que después de la prueba viene la restauración.

Job recibió el doble de lo que había perdido, porque, se mantuvo fiel.

IV. La victoria en medio de la tormenta

Si miramos la historia bíblica, veremos que Dios nunca libró a sus siervos de la prueba, pero sí los sostuvo en ella:

- No libró a Noé del diluvio, pero lo sostuvo en el arca.

- No evitó que José fuera vendido como esclavo, pero lo levantó como gobernador.

- No impidió que Daniel fuera echado en el foso de los leones, pero cerró la boca de los leones.

- No evitó que los amigos de Daniel fueran lanzados al horno de fuego, pero caminó con ellos dentro del horno.

- No impidió que Jesús fuera a la cruz, pero lo resucitó al tercer día.

¡Aleluya! Esto significa que Dios está contigo en la tormenta!

V. ¿Y qué pasa con el enemigo?

Muchos se preguntan: “Si yo sirvo a Dios, ¿por qué a veces parece que los impíos prosperan?”

David tuvo ese mismo conflicto en **Salmo 73:2-3:**

"En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies... porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos."

Pero en el versículo 17 dice:

"Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos."

Los impíos pueden prosperar un tiempo, pero su final es trágico.

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